miércoles, 27 de agosto de 2008

Por donde los Makis del Jerte....


Zona con una orografía muy particular la del Valle del Jerte, y espectacular la zona reservada conocida como Garganta de Los infiernos. Cuesta hacerse a la idea mientras pedaleo por la reserva, como debieron ser los años posteriores a la guerra civil por esta zona. Pleno mes de Agosto y un tipo de valle abajo como es el del guadalquivir como yo, pasando tela de frío a las 8 de la mañana, pedaleo protegido por los robles y con el unico ruido de mi bici y el eterno susurro del agua. Cuenta la gente que he podido conocer por aquí que los maquis estuvieron mucho tiempo escondidos en el monte, en cuevas naturales o incluso chozos de cabreros, huyendo de los represores franquistas, la guardia civil e incluso acechados por Lobos que aquí habitaron hasta los años 60.


Cierto es que el escondite era fácil, inmensos y frondosos bosques de robles melojos, castaños y fresnos les servían de cobijo junto a las escarpadas montañas de la sierra de Tormantos. Pero como serian los inviernos por estas tierras, con las cumbres nevadas....


He tenido ocasión de hablar con algún que otro anciano del lugar que me comentaban que pese a todo tenian buen recuerdo de los makis, que ayudaban en lo que podian a los lugareños y que en alguna ocasión se enfrentaron a la guardia civil que en el puerto de Tornavacas saqueaba a los paisanos que iban a tierras de castilla para cambiar sus quesos por trigo o harina, ¿ quienes los bandidos?....


Allí se refugiaron los maquis, e incluso secuestraron a algún vecino de la zona muy amigo de los falangistas según me cuentan. Se dice en los pueblos que muchos fueron apresados y ajusticiados cuando al amparo de la noche bajaban de la sierra para visitar a sus familiares o simplemente a por comida. Otro apartado mas de la historia que demuestra la idiotez humana, pero sin lugar a dudas recomiendo que visitéis los paisajes de la guerrilla, cabreros, campesinos, obreros que se echaron al monte como tantos otros huidos por sus ideales libertarios. Salud y república.

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